“Gracias al cannabis conocí la sonrisa de mi hijo Jacobo”

Natalia Tangarife encontró en el cannabis medicinal una mejora sustancial para su hijo con epilepsia refractaria y creó la fundación Cultivando Esperanza que ayuda a madres de toda Latinoamérica.

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Natalia Tangarife encontró en el cannabis el alivio para su hijo Jacobo y fundó Cultivando Esperanza Colombia
Natalia Tangarife encontró en el cannabis el alivio para su hijo Jacobo y fundó Cultivando Esperanza Colombia

Natalia Tangarife es una de las fundadores de la fundación Cultivando Esperanza, una entidad sin ánimo de lucro que nació para promover el autocultivo y el cannabis medicinal y ayudar a familias que sufren enfermedades que la medicina tradicional no está consiguiendo curar. Lo hacen en colaboración con la Fundación Mamá Cultiva Colombia y han llegado ya a Chile, Argentina, Paraguay, México y Perú. Su éxito se ve en Facebook, con más de 8.000 seguidores.

Pero Tangarife no habría recorrido ese camino, sino fuera por Jacobo, su hijo de seis años, que con año y medio de vida fue diagnosticado con epilepsia refractaria. Nos lo contó ella misma en Expomedeweed:

“Los neuropediatras nos ofrecían anticonvulsivantes, dietas endogénicas, un tratamiento de una hormona muy fuerte. Ninguno nos dio el alivio que esperábamos. Teniendo pocas salidas, ya había una cirugía que era demasiado riesgosa para Jacobo, decidí explorar otros caminos y encontré el cannabis. Cuando me enteré que había una niña de EEUU que le suministraban cannabis medicinal empecé a investigar y a crear esta red de madres latinoamericanas”.

La familia tenía reservas y se preguntaba si un niño de apenas dos años iba a fumar marihuana, reconoce Natalia Tangarife. Tuvo que hacer una labor pedagógica en casa para explicar que la solución estaba en alternativas como las extracciones de aceite que puede ser vaporizado, ingerido o untado. Cuatro años después los resultados no pueden ser más satisfactorios.

“Es la mejor alternativa que hemos tenido hasta el momento. Jacobo es un niño fármacoresistente, ya que ninguna medicina le hacía efecto y un anticonvulsivo incluso le estaba dejando ciego. En ese camino nos encontramos el cannabis medicinal, que ha mejorado su calidad de vida en un 100%. Ahora es un niño feliz, conectado con el entorno, aprovecha sus terapias, duerme toda la noche. Por fin podemos decir que tenemos una vida normal, disfrutar en familia, ir a otros lugar. Antes, cuando Jacobo estaba con sus crisis no salíamos de nuestra casa porque era muy irritable, no soportaba el ruido, era muy difícil manejarlo porque no dormía. Ahora, es muy activo, sonríe constantemente. Puedo decir que gracias al cannabis medicinal conocí la sonrisa de Jacobo. Y cuando está a disgusto sabe comunicarse con nosotros, ya que antes ningún estímulo le incentivaba ni le daba alegría. Dios ha puesto el cannabis en nuestras vidas para disfrutar de nuestros hijos”.

Natalia cree que la palabra del cambio es esperanza. De ahí el nombre de la agrupación, que pretende tejer redes de ayuda entre familias que necesitan una alternativa para mejorar su calidad de vida. El progreso en su familia y en su hijo Jacobo ya es una realidad.

 

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