DOLOR Y CANNABIS

Utilizar cannabis para el tratamiento del dolor cada vez es más común. Aunque existe bibliografía científica que hace referencia a cómo el cannabis ayuda a tratar el dolor, la comunidad médica todavía siente que hace falta más investigación. Sin embargo, la evidencia de pacientes y personas en todo el mundo dice lo contrario, y cada vez más personas están cambiando los opiáceos tradicionales por el cannabis. ¿La razón? El cannabis no produce adicción.

National Academies of Sciences, Engineering and Medicine (NASEM), publicó en 2017 la recopilación de evidencia científica más completa sobre cannabis medicinal. El NASEM concluyó que “existen pruebas suficientes para decir que el cannabis y los cannabinoides pueden utilizarse como tratamiento eficaz para el dolor crónico”.

Utilizar cannabis para el tratamiento del dolor cada vez es más común. Aunque existe bibliografía científica que hace referencia a cómo el cannabis ayuda a tratar el dolor, la comunidad médica todavía siente que hace falta más investigación. Sin embargo, la evidencia de pacientes y personas en todo el mundo dice lo contrario, y cada vez más personas están cambiando los opiáceos tradicionales por el cannabis. ¿La razón? El cannabis no produce adicción.

National Academies of Sciences, Engineering and Medicine (NASEM), publicó en 2017 la recopilación de evidencia científica más completa sobre cannabis medicinal. El NASEM concluyó que “existen pruebas suficientes para decir que el cannabis y los cannabinoides pueden utilizarse como tratamiento eficaz para el dolor crónico”.

La inhalación de marihuana (vaporizada o fumada) y los compuestos cannabinoides que provienen de la planta de cannabis (THC o CBD) trabajan para disminuir el dolor. Esto es, en gran parte, gracias a los receptores de cannabinoides naturales que ya tenemos en nuestro cuerpo y que los médicos creen que influyen en gran medida para el control del dolor.

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